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miércoles, 29 de febrero de 2012

Una vida llena de locuras

A mí, personalmente, me han tachado, bueno, mejor dicho, me siguen tachando de loco, cosa que muy probablemente sea cierta, aunque de ser así yo me denominaría enloquecido, dado que nadie nace loco. De cualquier manera no es algo de lo que me avergüence, porque, si repasamos la historia, muchos de los grandes genios de los distintos campos del conocimiento fueron denominados locos en su día (lo cual no significa que yo vaya a ser igual). No obstante, las locuras es lo que le dan cierta emoción a la vida, gracias a las locuras que realizamos vivimos grandes momentos que recordamos hoy en día con gran satisfacción, puede que no siempre tengan consecuencias positivas, pero tanto de las buenas como de las malas experiencias se aprende.

De entre todas las locuras, las más destacadas son aquellas que realizamos por amor. El ser humano es capaz de superar límites y barreras insospechadas por amor, de cometer las locuras y las atrocidades más disparatadas que ninguna otra razón podrían provocar. Es por conseguir que esa persona que tanto nos importa nos preste atención que en ocasiones llegamos a ponernos en peligro a nosotros mismos, pero son cosas que estas dispuesto a hacer, que no dudas ni un instante y que muy probablemente volveríamos a hacer. No es algo que se obtenga de un día para otro, es algo que cultivamos a lo largo del tiempo, es algo tan potente que hace que puedas llegar a pasarte horas y horas hablando con la misma persona, aunque no sean nada mas que bobadas, algo capaz de hacer que el tiempo se detenga o de que vuele. Es uno de los grandes motores del mundo y gracias a él, hoy estamos aquí.


lunes, 27 de febrero de 2012

Porque todos tenemos un papel en la vida

Nunca hay que venirse abajo y deprimirse o caer en depresiones, porque aunque tengamos momentos duros o difíciles siempre seremos capaces de superarlos, solos o con ayuda de quienes nos rodean, aunque no seamos capaces de apreciarlo. Todos tenemos algo que hacer en esta vida y por ello no podemos permitirnos el lujo de ser pesimistas. Todos tenemos un papel en la vida, el mío, higiénico, porque sé que si me llevo la mierda de los demás estaré ayudando a alguien y algún día se me valorará.



domingo, 26 de febrero de 2012

Por esos días que ya desde un principio sabes que serán buenos

En ocasiones, nos ocurre que nos despertamos, y aun estando en la cama, todavía disfrutando del placer del descanso, ya sabes que te espera un buen día y te dispones a afrontarlo todo con buen humor y poniendo empeño en todo lo que haces. Días que se ven reforzados con cosas sencillas pero importantes como el hecho de que, al levantar la persiana, el día sea soleado, con alguna pequeña nube y que los pájaros que anidan en los árboles cercanos estén cantando.

Ya en acción notas en todo lo que haces el empeño con el que te predispones a afrontar las tareas que te esperan por hacer. Puede que un día normal no te apeteciera hacerlas o inclusive protestarías y buscarías otra alternativa, pero que sin embargo, hoy estás dispuesto a hacer, y a hacerlo bien. Notas que vas a tener tiempo para acatar todo lo que debes hacer y todo lo que quieres hacer, trabajar y disfrutar. Ya desde que te despiertas y te pones en acción sabes que va a ser un gran día, pero lo que es mejor, sabes que puede mejorar según avancen las horas y eso te anima a vivir tu día.

Y es por esto que aunque unos días sean malos, todo lo veas desde un punto de vista pesimista, días en los que no tienes ganas de hacer nada salvo llorar o darle vueltas a las cosas que te quitan el sueño, sabes que otros días te ocurrirá todo lo contrario. Y porque esos días, en los que estas peor, alguien estará ahí para tratar de animarte, para compartir tu carga, los días en los que te sientes tan lleno de vitalidad y alegría sientes que debes transmitírselo a todo el mundo, estar con esas personas que hacen que tu vida merezca la pena y, si alguno está en un mal momento, ayudarle en todo lo que puedas e incluso en lo que no puedes.



Por todo ello dedico esta entrada a ciertas personas en las que sé que puedo confiar y que estarían dispuestas a darlo todo por que yo esté bien. Va por vosotros.