domingo, 4 de marzo de 2012

¿Las cosas buenas tienen que acabarse?

Cuando un día cualquiera conoces a una persona y desde ese momento tienes la sensación de que esa persona va a ser especial, lo será. Será más especial, incluso, de lo que tú esperabas.

 Todo empieza con una breve amistad, y poco a poco esa amistad va avanzando. Todo es perfecto a excepción de la distancia. No poder ver a la persona que quieres cuando lo necesitas es duro, pero bueno, “solo necesitamos un poco de paciencia”. Sigue pasando el tiempo y hay tanta confianza que ni tu mismo consigues creértelo. Puedes pasar horas y horas hablando sin que la conversación se termine, pero después de tantas horas hablando, de compartir buenos y malos momentos parece que todo empieza a no ser tan bonito como al principio, todo se vuelve monótono. Después de semanas intentando descubrir cuál es el problema y no encontrar solución parece ser que la mejor opción es pensar cada uno por su lado.

 Y ahí es cuando te das cuenta de cuánto necesitas que esa persona esté al otro lado de la pantalla. Es en ese momento cuando sientes que quieres a esa persona más que a ti mismo y que no quieres que nunca se aleje de ti. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario